Tiny Hand

miércoles, 8 de abril de 2020

Piedras.


A lo largo de nuestra vida aparecen, sin ningún motivo, razón o porqué; sólo están allí. 

Las tomamos como nuestras, las lanzamos; también sin razones, motivos o porqués, sólo las lanzamos. 

Perturbamos su calma, su origen y su existencia, sintiéndonos todopoderosos con tal insignificante acto. 

¿Son un recuerdo? ¿Necesitas tomar la paz ajena para recordar la tuya? ¿Qué tan necesario puede ser? 

Llevo una en los bolsillos, me encontré con ella o ella se encontró conmigo. No sé alguien la arrojó o si siempre estuvo allí, esperando a ser encontrada. 

Me recuerda al mar, tiene forma de colmillo o de una ola antes de romper. Quizá en las manos correctas todo tenga un porqué, quizá por eso encontré la calma. 





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